The Occupation, el nuevo videojuego de White Paper Games, a quienes pueden conocer por publicar la notable aventura Ether One, es un juego de investigación en tiempo real. El estudio ya tiene como marca registrada esto de dejar al jugador elegir su propio camino mientras avanza en la aventura. Sin embargo, The Occupation intenta ir más allá. Con una ejecución floja a nivel técnico, estamos ante una interesante propuesta de misterio y sigilo.

Nos traslada a Reino Unido en el año 1987, en una versión alternativa de la historia, el país europeo está sumido en la crisis económica. Es por eso que el gobierno decide llevar adelante la Union Act, una ley que deportará a todos los inmigrantes del país. La controvertida ley divide la sociedad y termina ocurriendo un terrible atentado. Encarnando al periodista Harvey Miller, debemos llegar a la verdad.


The Occupation tiene un argumento sólido y como las grandes historias distópicas, siempre nos mantiene pegados a la pantalla. Miller no puede confiar en nadie. Cada nota que leemos, cada entrevista nos hace sospechar de cada nuevo dato.


Gestionar el inventario puede ser tedioso en un principio. El videojuego de White Paper Games trae una gran historia, aunque la narración no la acompaña como esperaríamos, y es una lástima, porque se presta a ello. Es curioso que la primera hora de juego corresponda a un prólogo de lo más inmersivo. No encarnamos a Miller, sino a otro personaje que va narrando los sucesos a medida que los jugamos. Las voces en off son un recurso controvertido en los guiones de cine o TV, pero en los videojuegos funciona de otra forma: la narrativa se ve reforzada con la narración de la protagonista, la jugabilidad gana más sentido y si sumamos que la actuación de voz es buena, todo cierra.

Cuando hablamos de investigación en tiempo real, nos referimos a que un minuto en el juego es un minuto en nuestra realidad. Harvey Miller llega a la escena en cuestión una hora antes de la entrevista. Para saber qué preguntas hacerle a nuestro sospechoso, tenemos que investigar.

The Occupation dispone de tres misiones principales y todas tienen la misma estructura. Tenemos un límite de tiempo y varias pistas que nos ayudarán a cumplir nuestro objetivo: reunir información crucial para poder hacer una entrevista. En términos de mecánicas, se apuesta por el sigilo e irrumpir en oficinas y cuartos secretos de distintas maneras sin que nos vean. El punto fuerte de la propuesta de juego es que podemos encarar las misiones de varias maneras. Entrar a una oficina puede implicar buscar un código o encontrar un conducto de ventilación oculto. Lo cierto es que en el tiempo límite de cada misión no vamos a poder probar todas las posibilidades. Vamos a encarar la que nos resulte más fácil para cumplir nuestro cometido.

Volviendo a la ruptura de la inmersión, cuando pensamos en un periodista revisando cajones, computadoras, disquetes en un complejo de oficinas que no conoce, se nos hace un poco inverosímil todo, especialmente cuando vemos la forma en que contratan a Miller, muy tirada de los pelos. Y hablando de inverosímil, si cuando estamos avanzando a hurtadillas nos llega a pescar un guardia, el resultado no es un Game Over, más bien se nos pide amablemente que nos vayamos. Demasiado amablemente para ser creíble.

Pero la jugabilidad de The Occupation es entretenida. Consigue generarnos tensión, nos transporta a la situación de estar encubiertos como verdaderos investigadores. Vamos a mordernos las uñas y mirar el reloj constantemente mientras esperamos que el disquete copie los datos, que la impresora imprima un documento, que un archivo se suba a un servidor. No hay acción, no hay combate, todas tareas ofimáticas con las que podemos empatizar fácilmente y que nos volverán realmente locos.

Gráficamente cumple. No tiene un estilo artístico único, pero los diseños caricaturescos de los personajes y los escenarios funcionan bien. El apartado sonoro está por encima, con buenas actuaciones de voz y buena ambientación.

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