Hace seis años ACE Team nos deleitó con una propuesta muy fresca que llevó por nombre Rock of Ages, título que hizo disfrutar mucho primero a los usuarios de Xbox 360 y semanas después a los jugadores de PS3 y PC. Pero en ésta ocasión el modesto equipo Chileno nos traen de vuelta para PS4, XBOX ONE, PC y NINTENDO SWITCH su juego titulado “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder”, una segunda parte más grande y con más opciones, pero manteniendo el mismo sentido del humor, y por supuesto, la misma dinámica de juego basada en los juegos de defensa de torres.

En “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder”, seguimos la historia de Atlas, un titán que tiene que sujetar el Planeta Tierra por toda la eternidad (esa imagen en el que hay un hombre cargando sobre sus espaldas al planeta Tierra). Durante todo el juego nuestra labor será mover una bola a través de varias defensas, e interactuando con diversos personajes de la historia. No es nada demasiado complejo, pero hay que admitir que “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder” utiliza muchos sucesos históricos de manera bastante desenfadado y alocado, ocurriendo así unos sucesos bastante… originales. Las sonrisas están más que aseguradas.

Tenemos varios enfrentamientos, en los que lidiaremos con diversos obstáculos en el campo de batalla. Tanto la I. A. como nosotros tenemos un castillo a cada lado del terreno de juego. El título tiene dos objetivos: el que uno defienda su propio castillo, haciendo uso de toda clase de ítems —hasta animales salvajes… ¡por qué no!—, y también el que uno lanza la roca a través del campo de batalla evitando todo tipo de obstáculos, huecos y enemigos, para finalmente llegar al castillo del enemigo y derrotarlo. No es una premisa demasiado complicada, pero está ejecutada de manera muy elegante y de lo más absurda posible.

Si alguna habéis visto alguna de las películas de los “Monty Python”(La vida de Brian, Los Caballeros de la mesa cuadrada, etc), sabrán más o menos el estilo de humor que nos enfrentamos en “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder”. En pocas palabras, es bastante estúpido, bastante absurdo, pero extremadamente gracioso. Se trata de un humor irreverente y surrealista, el cual usa como base la historia, eventos y personajes reales, pero también de la mitología, para desarrollar situaciones ridículamente graciosas. El uso de diferente pinturas del medioevo, mezcladas con las gráficas en 3D, que me recordaron mucho al estilo de animación de Terry Gilliam. Nada de esto tiene demasiado sentido… pero esa es la idea.

De hecho, me encantó la estética manejada por “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder”. Es colorida,estrafalaria, hilarante…vamos, una ida de olla en toda regla. La mezcla de elementos en 2D y 3D le otorgan un look muy específico al juego, así como la mezcla de ambientaciones realistas, con la presencia de una roca gigante con cara que tiene que destruir todo a su paso (como la luna de Majora’s Mask pero sin dar tanto miedo). Es como si la gente del pasado se hubiese vuelto loca, y hubiese comenzado a pelear en guerras extrañamente ridículas. El diseño de sonido no es nada del otro mundo pero cumple su cometido, y los gráficos, aunque sencillos, están diseñadas de tal manera que contribuyen a la sensación que uno tiene de estar participando en un sketch animado del Circo Volador de Monty Python. Corre perfectamente tanto en el modo portátil de la Nintendo Switch, como en el dock para televisión.

“Rock of Ages 2: Bigger & Boulder” cuenta con varios modos de juego. En el Modo de Historia uno sigue la historia de Atlas, pero también se puede participar en una batalla individual, sin tener que meterse en la narrativa. También tenemos un modo Time Trial, así como un Obstacle Course, en el que uno tiene que pasar por niveles cada vez más difíciles, y por supuesto, un modo online de hasta 4 jugadores.

“Rock of Ages 2: Bigger & Boulder” es mitad homenaje a los Monty Python –aunque no igual de graciosos– y mitad juego de estrategia militar y acción. No le hace la competencia a las IPS de triple A ni pretende hacerlo; “Rock of Ages 2: Bigger & Boulder” es un título que maneja un estilo muy propio, el cual estoy seguro será capaz de encontrar un público muy específico, así como lo hizo su predecesor. Me encantaría ver una tercera parte incluso más exagerada, absurda e idiota. Sería divertidísimo.

Dejar respuesta