Hola queridos lectores de Inajayaa, no es normal que hagamos dos RETROJAYAA seguidos dedicado al survival horror, pero esta vez merece la pena y veréis el porqué. Hace unos días Christophe Gans ha declarado en una entrevista de un medio francés que está preparando la vuelta al cine de Silent Hill y de Project Zero (Fatal Frame). Gans ya trabajó en llevar a la gran pantalla Silent Hill, de la cual hay más sombras que luces pero que ha día de hoy es para mí la mejor película de videojuegos del momento. Como habréis podido apreciar, Project Zero fue el anterior RETROJAYAA que hicimos y gracias a las declaraciones vertidas por Gans, el RetroJayaa de hoy va dedicado a una de las sagas de Konami que nos hizo que se nos pusiese el vello de punta con la genial banda sonora de Akira Yamaoka, hoy nos toca volver a navegar por el lago Toluca y hacer unas cuantas compras por la ciudad de Silent Hill. ¿Habéis oído la sirena…?. 

El juego hacía poco tiempo que había salido en EEUU y un amigo me llamó que había conseguido una copia y que el juego hacía que te cagaras en los pantalones. Rápido y veloz fui a su casa y me enseñó una partida que según él, estaba apunto de terminarse el juego. Tonto de mi me lo creí y cuando me lo dejó, descubrí que era el principio lo que me había enseñado. Si lo habéis jugado, al comenzar hay que recoger tres llaves para abrir una puerta trasera de una casa para poder avanzar, pues esa parte fue lo que me enseñó… 

Hacía no mucho tiempo que me había pasado el primer Resident Evil en Sega Saturn, y claro, era prácticamente imposible no hacer comparaciones de un juego con otro, no es que para mi fuese una copia del juego de Capcom, pero tenían elementos en común que en más de una ocasión me hizo pensar que era un corta y pega de un juego a otro. Por suerte al ir profundizando más en el juego me di cuenta que estaba totalmente equivocado. La atmósfera opresiva que destilaba Silent Hill no la tenía Resident Evil y la música, era harina de otro costal. Akira Yamaoka se había quedado para siempre en mi casa, como os digo la banda sonora era magistral, nada que ver con las canciones que tenía Biohazard. En cuanto al terror, era más psicológico que real, el saber que había peligro y en muchas ocasiones no saber por dónde venía, te hacía presagiar lo peor cada vez que sonaba la estática del walkie que llevaba Mason consigo. 

El primer susto bueno lo recibí al principio de juego, cuando estaba dentro de la cafetería y había terminado de hablar con la agente Bennet. Un monstruo mitad persona y mitad pájaro de color rosado hacía su aparición para asustarnos y acabar con nosotros, y tanto que me asustó. Lógicamente como juego de survival horror no solo íbamos a pasear por las calles de Silent Hill, donde nos perseguían perros sin piel y otros extraños monstruos. Entrar en el colegio y ver a esos niños deformes era escalofriante para la época, aunque no sólo teníamos que sobrevivir y enfrentarnos a todo tipo de monstruos que parecían sacados de la mente más retorcida de Lovecraft, también teníamos tiempo para la exploración y resolver distintos puzzles para seguir avanzando en esta espeluznante aventura. ¿Recordáis el puzzle del piano?, que cantidad de combinaciones tuve que hacer hasta dar con la tecla… 

Conforme iba avanzando en la trama del juego me daba cuenta cómo los roles de los personajes cambiaban y se volvían cada vez más inquietante, desde la agente de policía hasta la pobre mujer llamada Dahlia Gillespie. Todo el lore del juego estaba muy bien entrelazado, sin dejar cabo suelto que te resultase extraño e incomprensible. 

Como podéis ver Silent Hill lo tuvo todo para triunfar, una gran trama, una ambientación no vista antes, una música que te hacía tararear sin parar  y efectos de sonidos que fácilmente te metían el miedo en el cuerpo. Al menos hasta la cuarta entrega numerada mantuvo los pilares que la habían hecho tan especial, pero al igual que pasa con la mayoría de sagas que se alargan con el tiempo, Silent Hill tuvo altibajos, que aunque no eran del todo malos juegos, pero no disponían de la esencia que la hizo única. Por eso desde Inajayaa no podemos dejar de recomendar uno de los mejores juegos que tuvo en su catálogo la primera PlayStation, y si no los has jugado te recomendamos hacerlo, pero recuerda que es un juego que ya tiene sus años y tanto sus gráficos como mecánicas pueden hacer que más de uno se lo piense antes de jugar. Un indispensable para entender aún mejor la industria de hoy en día.

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