Los lectores asiduos a nuevas experiencias literarias estamos de enhorabuena, pues gracias a Hermida Editores podemos contar en nuestro país de una excelente traducción y edición de Lana Caprina, escrita por el único Giacomo Casanova, un escritor del siglo XVIII que no paso desapercibido allá por donde andaba.

Y no es para menos, esta pequeña edición de Hermida Editores es exquisita, ya sea por la genial introducción que realiza Marina Pino y una traducción y notas de pie de Maria Pepa Palomero o por la obra en si, que es buenísima.

Vamos a profundizar un poco en la vida de Giacomo Casanova y después comentaremos un poco la obra en cuestión.

Giacomo Girolamo Casanova [ˈdʒaːkomo dʒiˈrɔːlamo kazaˈnɔːva] (Venecia, República de Venecia, 2 de abril de 1725 – Dux, actual Duchcov, Bohemia, República Checa, 4 de junio de 1798) fue un famoso aventurero, escritor, diplomático, bibliotecario yagente secreto italiano.

Se le conoce sobre todo como un hombre famoso por sus conquistas amorosas, que en toda su vida fueron 1321 según su más importante obra autobiográfica: Histoire de ma vie, en la que el autor describe con máxima precisión y franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes. Hizo un relato de estilo realista sobre su vida, donde las aventuras con diversas mujeres son mostradas con elegancia, lo que hizo de él, popularmente y a través del tiempo, el ideal de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en arquetipo del amante. Queda de él una producción literaria muy vasta.

Histoire de ma vie, conocida también como “las memorias de Casanova” fue escrita en francés y, por tal motivo, debería formar parte de la literatura de esta lengua, pero la elección de idioma fue dictada por motivos que sobre todo tenían en cuenta la difusión de la obra una vez editada, en consideración a que en esa época, el francés era el idioma más conocido y hablado en Europa, como acontece en el siglo XX con el inglés. Es el mismo Casanova, quien en el prefacio de sus memorias escribió, haciendo referencia a la anotada mayor difusión de la lengua francesa.

Como hemos podido observar en la vida de este escritor, no estuvo ausente de cárcel, delitos, adulterio y un sin fin de pequeñas barbaridades que lo hacían único. Gracias a la vida que llevo, varias de sus obras, entre esta que reseñamos, contaban con una gran aceptación por parte del publico, pues era directo en las mismas.

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El libro, que esta escrito en forma de carta a su alteza, de la cual no se dice en ningún momento quien es, por lo tanto el lector puede imaginarse quien mejor le venga en gana, nos propone pasar un buen rato con una prosa directa y nada absurda. Mira, si hablamos como Giacomo…la verdad es que su prosa nos ha enamorado, pues es directo y nos encanta su humor a la hora de tratar las cosas.

Escrito en formato de epístola, la obra aborda el tema que probablemente mejor conocía: las mujeres. Inspirándose para el título en la cita de Horacio: “Alter rixatursaepe caprina” (Siempre hay quien discute a propósito de la lana caprina), es decir, por tonterías, se trata de una sólida y satírica, pero también divertida, diatriba contra los doctores en Anatomía de la época.

La revolución literaria se encontraba en su mayor auge, y debido a que antiguamente si tenias dinero, y eras de familia noble y rica, podías escribir lo que te viniese en gana, muchas personas se creían las historias que diferentes médicos publicaban.

Esta epístola a modo de respuesta por difamar y decir que la mujer piensa desde su propio útero, nos hace abrir los ojos a una época que si bien progreso en otras materias, se quedo estancada, casi como ahora, en el machismo hacia la mujer.

Una edición bastante cuidada, con una portada que llamará la atención del lector, nos invita a conocer más a fondo a esta pequeña historia, que si bien esta tomada como clave de humor, es políticamente directa a la educación de una sociedad que avanza lentamente y que aun a día de hoy, se queda un poco estancada.

ColecciónEl Jardín de Epicuro – No Ficción
Autor Giacomo Casanova

Prólogo Marina Pino

Traducción María Pepa Palomero

Páginas 90

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