Me gustaría hablar de la saga Army of Two, aunque me centraré en la última entrega, The Devil’s Cartel, un juego que, en mi opinión, está algo infravalorado. He realizado algunas búsquedas para conocer la opinión de otras personas y veo que se cumple la frase de «para gustos, los colores».

army of two
Creo que, a la hora de valorar un juego, se peca de subjetivo (yo, la primera). ¿Qué necesitamos que tenga un juego para convertirse en un 10? Personalmente, no soy de las que se fijan en el realismo de los gráficos, en la calidad del sonido, etc. Vale, miento, sí me fijo, pero también valoro otras cosas.
Creo que el problema principal del juego es que está pensado para que se juegue con otra persona y aún hay mucha gente que prefiere jugar sola. Yo he tenido la suerte de jugarlo acompañada, y creo que por eso me ha gustado. Al jugar con un amigo, se crea un pique sano (o no tan sano) para ver quién es mejor. El juego te permite crear estrategias, así que se adapta a las diferentes formas de juego: uno puede ir a lo loco, mientras el otro puede quedarse más lejos cubriéndote. Vale, esto también puedes hacerlo con la máquina, pero no es lo mismo, se pierden momentos de estrés y gritos de «¿Pero qué haces?». Me gusta poder hablar con mi compañero, ponerme un poquito mandona y regañar cuando no me cura a tiempo. Puedo hacerlo con la IA, pero no me va a servir de nada, solo para parecer una loca que grita a la tele.
Otra cosa buena que tiene el juego es que puedes personalizar las armas y tu atuendo, porque, de nuevo, cada uno tiene unos gustos y una forma de jugar. Podemos mejorar las armas de bastantes formas, incluso podemos cambiar el color. Para esto, tenemos que ir desbloqueando las mejoras a medida que jugamos y gastarnos nuestros ahorros.
Si ya entramos en los gráficos, no están tan mal. Los mapas son variados y viajamos a varios países. Además, no son personajes pixelados e inexpresivos.
Dicho esto, no todo es estupendo. El juego también tiene cosas malas.
Como he dicho, podemos personalizar el atuendo, pero no sirve más que para que el personaje te quede guapo. No recuerdo si esto también sucedía en las dos primeras entregas, pero, en la última, The Devil’s Cartel, tener una ropa o una máscara diferentes no marca ninguna diferencia, no sube la defensa, la fuerza ni nada.
Otro problemilla que he visto es la historia. Creo que esto lo puedo extender a muchos juegos de este estilo. Me encantan, puede que sea uno de mis estilos favoritos, pero creo que una vez que has visto uno, has visto (casi) todos. Suelen ser todos iguales: los malos son muy malos y tienes que eliminarlos de la faz de la tierra. Este tipo de juegos se enriquecen con lo que el desarrollador quiera meter: alguna sorpresita en el argumento (traiciones o drama), alguna opción de juego que sea diferente…
En The Devil’s Cartel, tenemos sorpresita. Eso sí, completamente previsible. Lo que sí me gusta de la historia es eso, que haya historia. Hay juegos que solo te llevan de un mapa a otro y la historia te la tienes que imaginar tú. No tienes personajes con nombre, apellido y sentimientos. A mí me gusta poder meterme en la historia y que los personajes me caigan bien o mal.
Lo que sí es cierto es que me ha parecido un poco más flojillo que los anteriores. O cada vez soy más buena en este tipo de juegos o es más fácil que las dos primeras entregas.
En resumen, creo que esta saga es estupenda para jugar con un amigo, liberar tu ira asesina (tres hurras por el modo destroyer a cámara lenta) y pasar un buen rato. Si buscas el juegazo de tu vida, con una historia que te haga reflexionar sobre la existencia del ser humano y que sea completamente diferente al resto, este no es tu juego.

Esta opinión pertenece a nuestra nueva colaboradora Itziar Ugarte, una apasionada del mundo de los videojuegos que escribe como si fuera la propia Isabel Allende.

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