Últimos capítulos de LA TRAVESIA de Jose Vicente Alfaro

V

Sí, si estoy aquí es porque quiero. Asumo los riesgos. Pase lo que pase no pienso reprocharte nada. Y no, no estoy nervioso. ¿Lo estás tú? Es sólo que estoy algo sorprendido, no me esperaba esto de ti. Nunca conoces a nadie del todo, ¿sabes? Nos pueden pillar, no sería tan raro. Por cierto, ¿de dónde has sacado la tarjeta de identificación de ingreso al Nivel 4? Sí, ya sé que cuanto menos sepa mejor. Supongo que tampoco me dirás qué información pretendes obtener del computador central H-1000-N4, por no mencionar de quién y cómo has obtenido el código de acceso al mismo. Definitivamente no deberíamos estar aquí. Esto es realmente peligroso, espero que te des cuenta. Ya sé que estás haciendo esto por un amigo. Pero, y siento tener que decirte esto, la amistad no existe. Y los amigos tampoco. Mira, cuando un amigo tenga que traicionarte, lo hará. Cuando tenga que herirte, lo hará. Y cuando tenga que abandonarte, también lo hará. Todo el mundo antepone sus propios intereses frente a los sentimientos y necesidades de los demás. ¿Y sabes qué? Así es como debe ser. Por eso yo ya no confío en nadie. Sabía que dirías eso. Sí, es cierto que tú estás aquí jugándote el cuello por un amigo. Y más irónico aún, yo también estoy aquí jugándome el mío propio por ti. Pero te olvidas de una cosa. Yo no tengo nada que perder. Ya sabes que estoy muerto. Sé que si nos descubren perderé mi trabajo. ¡Y qué! Odio este trabajo. Me preasignaron sin consultarme como a la mayoría de los que estamos aquí. Eres tú quien me preocupa. Tienes un futuro brillante. Y lo has elegido tú.

Sí, estoy preparado. Sé perfectamente lo que tengo que hacer. Tan sólo cubrirte las espaldas. Si veo a algún droide de vigilancia o a alguna patrulla de seguridad, te avisaré de inmediato. Tú no te entretengas demasiado en el H-1000-N4. Es cierto que has tardado muy poco tiempo, menos de tres minutos, pero me han parecido una eternidad. Reconozco que me siento aliviado de que todo haya salido bien. Ni siquiera puedo creerme que los códigos de acceso funcionasen. Debes conocer gente muy importante, o muy peligrosa. ¿Te parece que yo soy ambas cosas? Me encanta que me hagas reír. No, no me des las gracias por la ayuda que te he prestado. Sé que antes dije que no confiaba en nadie. Pero ahora pienso que tú habrías hecho lo mismo por mí.

la travesia

VI

¿Qué me calle? ¡No, cállate tú! ¡QUÉ TE CALLES TE DIGO! ¿Quién te has creído que eres para mandarme a callar? ¡Ya no eres nada! ¡Ahora me vas a escuchar tú a mí! ¿Pensabas que no tendría el valor para enfrentarme a ti cara a cara? Vas a ver. ¿Creías que podrías engañarme? Pues no podías estar más equivocado. A mí ya no me engañas. Seguramente pensaste que yo estaba demasiado muerto para poder diferenciar el bien del mal, lo justo de lo injusto, la sensatez de la irracionalidad. Te equivocaste. Tú no representas mas que la parte negra, vacía y gélida del Universo. Camuflándote bajo un manto de torpes, falaces y envenenadas mentiras. Disfrazándote con la piel victimista del falso cordero. Ensuciándote con la podredumbre de la vileza, la manipulación y la perversidad. Ni el miedo es disculpa. No cuando el miedo se mancha de cobardía, maldad y codicia. Entonces ya no es miedo. Sólo es el simulado orgullo del que se sabe fracasado. Me he sentido decepcionado, sí. Un sentimiento noble. Pero también he albergado odio. Sobre todo he aprendido una cosa. He aprendido a no ser como tú.

VII

Sí, está decidido, voy a burlar la Travesía. Lo he meditado mucho y es definitivo. Quiero abandonar este lugar e intentar recalar en un nuevo planeta. Y voy a necesitar tu ayuda. En una semana sobrevolaremos su órbita, y como es habitual, una nave de suministro será enviada para abastecer a las nuevas colonias. Yo tengo que estar en esa nave. Tú puedes conseguirme los pases de acceso que sean necesarios. Ya sé que no habrá marcha atrás, que si abandono la nave será para siempre, y que perderé mi rango e identificación actuales. Pero eso es justo lo que deseo. Comenzar desde cero en la nueva colonia. Sé que allí no hay prejuicios y habrá oportunidades para mí. Con esto lo que busco es ser yo quien escoja mi propia Travesía. No pienses que esto es un acto de cobardía, al contrario, creo que hay que ser muy valiente para dar el paso. Y no digas que estoy huyendo. No intento romper con el pasado. Ya deberías saber que el pasado no existe, ni tampoco el futuro. Sólo el presente, y es ése el que pretendo definir. Quiero seguir conociendo el Universo, pero a partir de ahora desde una nueva perspectiva. Por primera vez en mucho tiempo, siento una chispa de vida en mi interior. Un millón de gracias por todo lo que has hecho por mí. Donde quiera que esté, te llevaré siempre en mi corazón…

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