Intruders: Hide and Seek es el primer título de Tessera Studios, un estudio nacido en el seno de la U-Tad que ha querido dar sus primeros pasos arriesgándose con un juego en realidad virtual. La jugada les ha salido bien intentando abrirse paso en un mercado lleno de experiencias más que de juegos, centrándose en intentar contar una historia y creando toda una experiencia de juego utilizando todos los recursos que ofrece la realidad virtual.

En este título encarnamos a Ben, un chico de trece años que se encuentra ante la peor noche de toda su vida. Tres intrusos han entrado en la casa de campo familiar, han atado a su familia en el sótano y deberá ayudarles antes de que los intrusos hagan algo peor… suena atractiva la idea, ¿verdad?.

Este planteamiento será el eje principal sobre el que girará toda la trama que va poniendo los cimientos poco a poco esperando el oportuno giro argumental. Encontrarnos solos en una casa de noche, en clara desventaja y con una linterna como única ayuda puede parecer muy apetecible si lo que estamos viendo es una película con la manta como gran barrera de protección contra los sustos… la cosa cambia cuando nos ponemos las gafas y lo vivimos en primera persona.

Se nota como Tessera Studios ha intentado dedicarle algo más de tiempo y mimo para recrear una situación en la que nos sintamos incómodos pero que poco a poco vayamos haciéndola familiar descubriendo atajos, maneras de evitar a los enemigos o simplemente los mejores escondites en nuestra ruta. El diseño de la casa puede llegar a ser algo caótico al principio y tendremos que estar abriendo el mapa continuamente pero, a medida que avancemos y conozcamos las estancias, podremos trazar rutas entre pisos que ayuden a ser algo más ágiles.

Deberemos de ser muy cautos, utilizar la realidad virtual para asomarnos por las esquinas, aprender patrones de los enemigos y utilizar el ingenio (y los escondites) para llegar hasta nuestro punto de destino. Si nos descubren tendremos oportunidad de huir pero, contando que nosotros tenemos el cuerpo de un chico de trece años y ellos de personas adultas, la zancada hará que nos pillen rápido si no somos astutos. Este pequeño detalle hace que el juego cobre sentido ya que, tanto nuestras acciones como nuestra perspectiva de la casa, tendrán las dimensiones de un chico de esa edad.

En Intruders nos encontraremos con tres villanos, cada uno con sus propias características y motivaciones, que intentarán atraparnos siempre que tengan la oportunidad. Darles esquinazo se me ha hecho un poco complicado ya que, aún sabiendo el recorrido que iban a hacer y el rango de visión, en ocasiones me veían y en otras pasaban de largo por lo que me ha sido algo complicado establecer el límite de lo que podía y no podía hacer.

Mientras avanza la historia nos contarán más sobre las motivaciones de los villanos y el por que de esta extraña visita. Así es como tendremos que ir cumpliendo las misiones que vayan surgiendo, usando como excusa algún acontecimiento de la trama. Las misiones siempre suelen estar justo en la otra punta por lo que tendremos que recorrer la casa entera para completar la misión. Destacar también que, algunas de las interacciones que tiene el juego con algunos objetos como el ordenador, están muy bien implementadas y resultan toda una sorpresa a la hora de jugar.

El apartado sonoro cuenta con una muy buena banda sonora y un tema principal llamado Winter que encaja a la perfección con la temática del juego y es una de esas canciones que te hace recordar el juego y en qué momento la has escuchado.

La definición más cercana que puedo daros de Intruders: Hide and Seek es: vivir una película de suspense en primera persona. Si bien es verdad que no se centran en asustarte hay partes en la que algún respingo pegaremos. Esto sólo puede ocurrir porque, detrás del juego, hay un mimo y un trabajo dedicado exclusivamente a crear una atmósfera que nos haga sentir como ese niño de trece años. Si bien es verdad que a nivel jugable el juego peca de simpleza utilizan bien los recursos que ponen a nuestro alcance: sacar la cabeza en cada esquina o cerrar puertas en silencio se convertirá en un regla dorada que aprenderemos a base de que nos pillen. Un juego que sin duda debe ser una guía a seguir que demuestra que es posible unir realidad virtual y una historia en la misma experiencia.

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