Posiblemente y desde mi punto de vista particular, Érase una vez en Hollywood creo que es la película menos Tarantino del director. Al menos así lo es en sus dos primeros actos y en cuanto a ritmo y contenido se refiere. Por el contrario sí que el último acto, a partir de las dos horas, es cuando el filme se acerca más a lo que en nuestras cabezas identificamos como el estilo de cine al que nos tiene acostumbrado este genio del celuloide. No digo con esto que no sea  una gran obra de principio a fin, pero puede no ser lo que esperamos.

Quentin ha querido reflejar en esta película lo que sería una perfecta radiografía de la industria del cine  estadounidense de 1969. El título sirve como homenaje personal de Tarantino a una de sus películas favoritas: Hasta que llegó su hora, un western de Sergio Leone, que en inglés se llamó Once Upon a Time in the West (la traducción literal sería Érase una vez en el Oeste).

Según comentó en su día Tarantino, es su 9ª y penúltima película, muy a pesar de la inmensa mayoría de los amantes del séptimo arte. Porque es uno de los directores que, a quien más y a quien menos, nunca te deja indiferente cautiva desde el primer minuto. El filme trata, por encima de todo, de un actor que hasta hace bien poco estaba en la cima de la industria cinematográfica y que ve cómo su carrera empieza a desvanecer como el humo de un cigarrillo. Es interpretado por un inconmensurable Leonardo DiCaprio. Y es que Brad Pitt está de fábula en su papel, increíble, muy empático, pero Leo se sale. Diría que probablemente éste es su mejor papel, y si, lo digo con la boca bien abierta aunque debo de reconocer que hubo una temporada en la que no podía ni verlo en pintura. De hecho, es mi apuesta desde ya para los Oscars o cualquier otro premio que se les pueda dar estos dos gigantes del cine

.

Margot Robbie interpreta a la actriz y esposa de Roman Polanski, Sharon Tate, la cual nos regala una de las escenas más emotivas y tiernas del filme cuando entra al cine a ver la proyección de una de sus propias películas. A destacar también el seductor papel de la joven Margaret Qualley, hija de la también actriz, Andie MacDowell, quien viene demostrando desde hace ya un tiempo que no está en la industria solo por ser hija de quien es, sino por trabajar sus roles como ninguna otra. Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Luke Perry e incluso un pequeño cameo de un habitual en el cine de Tarantino, Michael Madsen, también hacen su aparición y llenan aún más el gran cariño que le pone Tarantino a sus personajes, aunque aparezcan durante muy poco tiempo en pantalla.

Una gran narrativa nos acompaña durante las dos primeras horas en las que el argumento, principalmente dramático, gira en torno a sus dos personajes principales. Estos dos primeros actos, que pueden parecer un poco “planos”, sobretodo si comparamos con otros trabajos del director, se ve interrumpido de manera constante por ese exquisito humor negro al que nos tiene acostumbrado.

En el apartado sonoro y musical merece mención especial, ya que podríamos decir que Tarantino realmente ha construido su película alrededor de los auténticos temazos que ha decidido incluir en su película. Casi todos ellos están incrustados en las propias acciones de los personajes, y no es raro que te sorprendas moviendo cabeza y pies en mitad de la proyección, ya que son canciones bastante reconocibles y que además están muy bien  sincronizadas en los puntos álgidos de cada una de ellas.

En resumen, Érase una vez en Hollywood, es otra gran película de Quentin Tarantino. Como  suele ser norma general en su cine, será amada y odiada por partes iguales, pero sin lugar a dudas, con la calidad y el sello tan personal que plasma Quentin Tarantino en todas sus obras, ya sea para bien o para mal. 

Dejar respuesta