Después de leer la estupenda novela de Ignacio Cid Hermoso: Gespenst, publicada por la editorial Dolmen, hemos tenido la oportunidad de realizar una pequeña, pero interesante, entrevista a su autor. No te olvides de pasarte por la sección de COLECCIÓN STOKER que tenemos en nuestra web.

 Nos ha encantado tu novela, sinceramente, no la esperábamos tan buena, ¿puedes contarnos cómo se te ocurrió la idea?

En primer lugar, muchas gracias por el cumplido. La idea de Gespenst surge de mi intención de utilizar un pantano en una novela de fantasmas. Se da la circunstancia de que vivimos en un país con bastante folclore de sucesos luctuosos acaecidos en pantanos debido a la época del Plan Hidrológico Nacional franquista, lo que dio lugar a escenas dantescas de pueblos enteros desaparecidos bajo las aguas. Me apetecía hablar de lo que queda allí una vez ha desaparecido todo. O casi todo. Ese era el núcleo central de la idea, aunque era consciente de que no deseaba una historia de fantasmas de corte clásico, sino más bien un thriller de misterio con muchísima carga emocional, centrada en el drama familiar. Después, añadí los dos elementos que me faltaban para un cóctel explosivo: la desaparición de un niño y el bosque. Y así nació Gespenst.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribirla?

Una novela —al menos en mi caso— se escribe en dos fases: una primera de documentación y trazado del mapa, en la que apunto ideas y las mezclo hasta que consigo tener los sucesos claros en mi cabeza, así como la forma de ir presentando las distintas situaciones manteniendo el ritmo narrativo, generando intriga y enganchando al lector: es todo un truco de prestidigitación. Esa fase es la más larga y compleja. Después está la parte de escritura propiamente dicha, que trato de hacer bastante lúdica utilizando un estilo muy personal, alejándome de frases hechas y construcciones mecánicas mil veces vistas. Yo siempre quiero que quien lea una de mis novelas sepa que es mía. Esa parte suele ser más corta e intensiva. En total, puede que tardara alrededor de un año desde que surgió la idea hasta que puse el punto final.

Y los personajes, ¿cómo se te ocurrieron?

Tenía claro los tres personajes principales: uno masculino que llevara el peso dramático y de la acción, de carácter más o menos apocado; otro femenino que representara la fuerza, el ciclón, la pasión y la locura; y por último el personaje del niño, misterioso, con secretos que se irían desvelando poco a poco. Después llegaron los amigos de Carlos, el niño desaparecido, con dos personalidades muy distintas, que fueron necesarios para montar toda la parte del misterio que rodea la desaparición. También el personaje de la antigua amante de Mario, que surge como el tercer vértice de un triángulo amoroso que pondrá el contrapunto sentimental de la novela. Y, por último, el personaje sorpresa que no puedo desvelar, pero que es la esencia de la novela y cuya influencia se alarga durante generaciones. En cuanto al inspector, surge como germen policíaco que sostiene la trama detectivesca, puesto que Gespenst no deja de ser otra cosa que un drama negro disfrazado de cuento de fantasmas.

CUBIERTA-GESPENST

Al inspirar la novela en Madrid, ¿crees que no podría tener mucha repercusión en el resto de países donde se edite?

Pienso que no: el miedo es universal. ¿Dónde no se le tiene miedo a los fantasmas, a la desaparición de un ser querido y a los pantanos rodeados por bosques?

¿Tuviste alguna traba para publicarla?

Ninguna. Desde Dolmen se pusieron en contacto conmigo para saber si tenía alguna obra de terror —la anterior, “Nudos de cereza”, es un drama familiar de género negro sin elemento fantástico— que pudieran publicar. Yo les mandé Gespenst y todo salió rodado.

¿Podrías decirnos, aproximadamente, el número de ejemplares distribuidos y vendidos?

Esta primera edición tiene alrededor de mil ejemplares distribuidos por toda España y pronto se llevará a Latinoamérica.

Actualmente, ¿te encuentras escribiendo alguna novela nueva?

Siempre estoy escribiendo algo nuevo. Hace dos meses acabé mi novena obra profesional —Gespenst es la tercera y la escribí hace más de tres años—, así que puedes hacerte a la idea de mi ritmo de escritura. La última que he acabado es una novela larguísima de un género extraño al que me gusta referirme como surrealismo costumbrista, y ahora mismo estoy trabajando en mi segunda “novela deconstruída”, cuya primera parte publicaré en el mes de noviembre. ¿Quieres saber lo que es una “novela deconstruída”? Tendrás que esperar unas semanas nada más, pero prometo terror, humor y surrealismo. El título: Grotesque.

¿Qué libros, que hayas leído, nos recomiendas?

No soy bueno recomendando libros. A mí me gustan los libros que me gustan. A otra gente le gustan otros. Yo adoro “El Pasado” de Alan Pauls, así como el resto de su obra, pero hay gente que ni siquiera es capaz de pasar de su primer párrafo. Adoro “La Ciudad” de Mario Levrero, por ejemplo. Y dentro de los clásicos, a Kafka y “La metamorfosis”. Si nos ponemos más comerciales, creo que “IT”, de Stephen King, es una novela maravillosa. Pero también me encanta “El Principito”. O “La isla de cemento”. Hay tantos libros maravillosos…

Muchas gracias por todo.

Gracias a vosotros por el interés en mi novela y por esta entrevista: espero que sirva para llamar la atención de los lectores de vuestra web, a quienes saludo con afecto.

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