Hace unos meses publicamos la reseña del genial libro sobre Dreamcast que Enrique Segura, junto con la editorial Dolmen publicaron en España. Un claro homenaje a la maravillosa consola de Sega (la última). Hoy tenemos el placer de publicar la entrevista que hemos realizado a Enrique.

Muchas gracias por contestar a estas preguntas, Enrique. Es un honor el poder hablar con un fanático de la consola de Sega y una de las favoritas de la redacción.

Gracias a vosotros, por favor. Es un placer. Siempre es agradable charlar e intercambiar impresiones con gente que comparte tus mismas aficiones.

-Cuéntanos, ¿Cómo conociste la consola y cómo fue el día que la compraste?

Dreamcast siempre fue mi objeto de deseo desde que la vi anunciada en las revistas de la época y leía los análisis de sus juegos. Yo venía de estar varios años alejado de este mundillo y PlayStation me trajo de vuelta. Dreamcast me pareció algo de otro planeta en comparación con la consola de Sony, pero su precio de salida me hacía difícil comprar una. Ya en la recta final de su vida comercial, y con la consola condenada por la propia Sega, bajó de precio considerablemente y por fin pude comprarme una. Recuerdo ese día como una experiencia inolvidable: mis primeras partidas a Virtua Striker 2 y Soul Calibur, conectarme a Internet simplemente con la consola y la tele de mi cuarto, abrirse mi primera cuenta de correo electrónico, alucinar con sus gráficos y sus posibilidades…Aquello era realmente de otro mundo. Han pasado 20 años y me sigue pareciendo sorprendente en muchos aspectos.

-¿Cuál es tu juego favorito de Dreamcast?

Gran pregunta. Es realmente difícil escoger entre un catálogo tan bestial y contundente como el de Dreamcast, pero si tuviera que quedarme con un sólo juego confieso que sería SOUL CALIBUR. Ese juego es absolutamente perfecto. Llevo 20 años intentando sacarle algún defecto y sigo sin conseguirlo. Es posible que los haya mejores, pero no más completos y equilibrados. Es un 10 en todo, lo mires por donde lo mires. Fíjate si es bueno que en comparación con esta primera entrega de la franquicia, algunas de las secuelas que vieron la luz en máquinas teóricamente más potentes que Dreamcast parecen inferiores. Con eso está todo dicho.

-¿Y tu consola favorita?

Dreamcast, por supuesto. Aunque le sigue muy de cerca la PlayStation 2, a la que también le he dedicado muchísimas horas. De todas formas todas y cada una son especiales por algún motivo y todas tienen su encanto particular. Dreamcast, sin embargo, tiene algo especial que además sirve de puente entre generaciones. No sabría decirte si es la última gran consola retro o la primera de una nueva era. Tiene lo mejor de todos los estilos y los géneros.

-¿Cómo reaccionaste cuando Sega anunció que dejaba de fabricar la consola?

Pues por desgracia debo decir que no me sorprendió demasiado, porque lo cierto es que me lo esperaba. La triste realidad es que Dreamcast nunca acabó de despegar, y ya venía lastrada y condenada desde el inicio, en parte debido a una pésima gestión comercial por parte de la misma Sega, que como sabemos intentó estirar demasiado el chicle y prolongar artificialmente la vida de la Mega Drive con todo tipo de sistemas y artilugios que nunca llegaron a funcionar comercialmente. Esto hizo que la gente fuera perdiendo la fe en Sega y que miraran con recelo y desconfianza a Dreamcast desde el comienzo. Es el cuento de Pedro y el Lobo: esta vez sí que era verdad que tenían una gran consola entre manos, pero ya era tarde y (casi) nadie les creyó. Evidentemente todos los que le dieron la espalda a Dreamcast se equivocaron, pero como te digo a mi no me sorprendió en absoluto.

-¿Cuál es el juego al que le has dedicado más horas?

Con diferencia, a los tres Resident Evil disponibles en Dreamcast. Con Resident Evil 2 tuve la oportunidad de volver a jugar a mi juego favorito de la franquicia y de la PlayStation de 32 bits, pero con la calidad y los extras que siempre quise disfrutar. Ese juego era y sigue siendo una maravilla absoluta, y en Dreamcast se disfruta mucho más. Con Resident Evil 3 logré desbloquear todas las postales del final del juego a base de jugarlo una y otra vez (se abría una nueva cada vez que te acababas el juego, y creo recordar que había 9), probé todas las variantes y combinaciones posibles y lo jugué muchísimo. Y qué decir de Resident Evil Code Verónica, una joya impecable y exquisita que nunca deja de sorprenderme y al que necesito volver de vez en cuando. Es un espectáculo apabullante y uno de los Resident Evil más seductores y mejor ambientados de toda la franquicia. Brutal. Ahora mismo estoy jugando al Code Verónica Plus para Dreamcast, una extrañísima versión modificada que te permite jugar todo el juego usando una vista en primera persona, y hasta hace poco más de un mes ni siquiera sabía que existía. Absolutamente increíble.

-¿Qué merchandising de la consola o de algún juego de Dreamcast tienes?

Pues aparte de un muñequito de Sonic que compré recientemente, la verdad es que hay más bien poco merchandising de Dreamcast que llevarse a la boca. Eso sí, conservo impolutas casi todas las revistas de Dreamcast que se publicaron en la época y tengo muchos periféricos y juegos raros. Aparte de eso, poca cosa. No será por falta de ganas, la verdad es que no hay gran cosa…

-¿Qué te parece Shenmue III?

Pues no está mal, pero creo que si apartamos la nostalgia y somos imparciales tendremos que admitir que es manifiestamente mejorable. Se nota que es un juego que no aprovecha el tremendo potencial de las consolas actuales, y sigue siendo una extensión de los dos anteriores que empezaron en Dreamcast. Supone una ligera evolución con respecto a las dos primeras partes, pero sigue pecando de cierto aire continuista: es más de lo mismo pero con mejores gráficos. Y tampoco demasiado. Evidentemente y en cualquier caso, se agradece que haya salido aunque sólo sea por la nostalgia y el enorme valor sentimental que tiene para nosotros, los viejos fans del Shenmue original.

-¿Como fue el encuentro con la editorial?

Genial y absolutamente cordial desde el primer minuto. Dolmen Editorial tiene muchas cosas buenas, pero lo mejor de todo es el equipo humano que han ido formando ahí detrás con el paso de los años. Desde Darío Arca, el editor, hasta Juanfran, el artista que ha maquetado el libro dándole ese aspecto impecable, pasando por Dati Ruiz, la voz amable y paciente al otro lado del teléfono, todos forman un equipo que es como una familia y, lo más importante, te hacen sentir que tú también eres parte de esa familia. Con gente así da gusto trabajar, ha sido un placer y una suerte ver mi libro publicado por Dolmen. Me encantaría repetir la experiencia, si hay suerte y les gusta lo que escribo es posible que volvamos a trabajar juntos.

-¿A nivel de ventas, puedes darnos algunas cifras? (de las ventas del libro)

Por desgracia carezco de esa información, pero tengo entendido por los comentarios de la propia editorial (y de las muchas personas que así me lo han hecho saber amablemente) que se está vendiendo realmente bien. Fíjate en un detalle: en Amazon se ha agotado ya cuatro veces consecutivas, tiene una valoración excelente de 5 estrellas y unos comentarios realmente positivos. Está gustando muchísimo y empieza a haber problemas para encontrarlo en según qué tiendas físicas. Supongo que todo esto es buena señal.

-Actualmente, ¿estás escribiendo algo nuevo?

Efectivamente, estoy a punto de terminar otro libro. En esta ocasión he retrocedido atrás en el tiempo hasta el origen de la industria del entretenimiento electrónico. Me he propuesto escribir la historia de los videojuegos por décadas, empezando por 1980. Así pues, ahora mismo estoy precisamente liado con la década que va desde 1980 hasta 1990, en la que hablo mucho del Spectrum y las máquinas recreativas, que era lo que más destacaba en aquella época. Posteriormente, en un segundo volumen y si este funciona bien, me centraré en la década que va desde 1990 hasta el 2000, y ahí cerramos un círculo volviendo (y terminando) de nuevo con la Dreamcast. Es un punto de no retorno para la industria, yo al menos lo veo así. Es una historia que como te digo tengo mucha fe en contar de la mejor y más completa manera posible. Pero vayamos poco a poco: ahora mismo estoy con la década dorada del ZX Spectrum y los grandes clásicos de los salones arcade.

-Recomienda a nuestros lectores una película, una serie, un libro y un videojuego.

Lo hago encantado, sobre todo porque son temas que me fascinan. A ver, como película, elegiría Rocky Balboa (2006), porque llegó a mi vida en un momento en el que necesitaba una buena inyección de ánimo y esta película supo levantarme la moral a base de bien. Lejos de ser una simple película de boxeo, es una oda al valor, el coraje y el amor propio por encima de todo y con absoluta independencia de lo que opinen de ti los demás. Tiene frases geniales que procuro inculcarles a mis alumnos y que me recuerdo a mi mismo con frecuencia. Gran película. Creo que no recibió todo el crédito que merecía.

Una serie: Gotham. Con independencia de que te guste Batman y su galería de villanos o no, esa serie es un compendio magistral de personajes estrambóticos, ruines y perversos y héroes incorruptibles que se esfuerzan por sobrevivir en una ciudad absolutamente corrupta y demencial. Aprendes que no hay buenos ni malos y que no todo es tan simple. Es una de las mejores series de televisión que he visto en muchos años, y no solo porque sea un gran fan de Batman. Seguiría siendo una serie mítica si no tuviera nada que ver con el personaje.

Un libro: Hamlet, de Shakespeare. Una obra maestra absolutamente atemporal que se adelantó al psicoanálisis explorando el complejo de Edipo y muchas cosas más relacionadas con las oscuras motivaciones de la mente humana: el protagonista es incapaz de actuar y vengar la muerte de su padre a manos de su tío, que ahora ha tomado como esposa a su madre. No actúa porque en el fondo, su tío (su enemigo) es su héroe: tuvo el valor de hacer lo que él nunca se atrevió, matar a su padre para acostarse con su madre. ¡Tremendo! Es una obra maestra. Shakespeare era muy retorcido. Tan retorcido como genial.

Y un videojuego: RoboCop de Data East, la máquina recreativa. Sigue siendo el mejor videojuego que se haya hecho de una película. Tengo especial debilidad por la película y por ese arcade, ya no se hacen cosas así ni en el cine ni en los videojuegos.

-Muchas gracias por todo.

Gracias a vosotros, ha sido un auténtico placer. ¡Un abrazo y suerte con vuestra web!

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