Parece mentira como una una historia simple (realmente no lo es) y con un dibujo agradable, puede llegar a calar tan hondo en el lector. Este es el efecto que me ha causado Buenos Días, Tristeza de Frédéric Rebena, publicado en nuestro país por Planeta Cómic, y basada en la novela original de Françoise Sagan e intentando mejorar (según el autor) la adaptación cinematográfica del año 1958 Bonjour tristesse de Otto Preminger.

Después de leer una pequeña introducción del autor, nos encontramos con un dibujo que nos llena automáticamente de un gran vacío. Esto es muy difícil de conseguir, pero Rébéna lo consigue de sobrada manera, sin olvidarnos del especial coloreado que realiza Jean-Luc Ruault. No tenemos que olvidar que Buenos Días, Tristeza fue la obra debut, a los 19 años, de Sagan, por lo que es muy difícil poder impactar. Aquí se consigue.

En una hermosa mansión a orillas del Mediterráneo, Cécile, una joven de diecisiete años, y su padre, viudo y cuarentón, pero alegre, frívolo y seductor como nadie, amante de las relaciones amorosas breves y sin consecuencias, viven felices, despreocupados, entregados a la vida fácil y placentera. No necesitan a nadie más, se bastan a sí mismos en una ociosa y disipada independencia basada en la complicidad y el respeto mutuo.

Aunque los personajes pueden parecer estereotipados, a mi en particular no me lo ha parecido. Aunque tarda un poco en arrancar, a medida que vamos conociendo a los diferentes personajes, nos vamos dando cuenta de lo profundo de la historia.

El ser humano, una vez más, se demuestra tal y como es, egoista y que solo se quiere a si mismo. Cecile es un fiel reflejo de la actual adolescencia que quiere ser madura, entender más de lo que pretende y reflejar un gran egoísmo. Igual que su padre, un maduro que se cree que puede hacer daño a quien quiera, sin mirar a nadie.

El tercer personaje (sin contar la novia joven del padre) es Anne, una mujer adulta y madura, amiga de la madre de Cecile (ya fallecida) viene a remarcar un terreno que quizás no es suyo, aunque no tenga malas intenciones.

En todo momento, aunque un poco distantes, me he acordado de la película Cegados por el Sol de  Luca Guadagnino que vez era un remake de  Jacques Deray La Piscine. Si Buenos Días, Tristeza es digno de leer (hablamos de la novela gráfica, que es la que estamos reseñando) acto seguido es de obligada visión Cegados por el Sol.

Buenos Días, Tristeza nos ha cautivado, por su guión, por su dibujo y por su colorido. Es una magnífica edición presentada por Planeta Cómic que ya se encuentra a la venta.

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