La Familia Crece es uno de los pocos anime de esta temática que fueron emitidos por televisión, en el año 1998. Rompiendo contra todo pronóstico, la serie fue un éxito de audiencia entre el público joven, mayormente femenino.

Los padres de Miki van a divorciarse. Hace un tiempo conocieron a un matrimonio y el amor ha surgido entre ellos. Como consecuencia han decidió cambiar de pareja, pero preocupados por la reacción de su hija, deciden vivir todos juntos en la misma casa. A todos ellos se les suma el hijo de los Matsura, Yuu, de un día para otro, la familia creció.

Las series de animación japonesa, sobre todo cuando tratan drama o romances, tienden a llevar al drama al extremo. Resaltando las emociones de los personajes con monólogos en los que se reiteran una serie de idea una y otra vez, además de entretenerse en las escenas claves para que al espectador le queden claras las emociones de cada personaje.

La Familia Crece lleva esta faceta del género al extremo, hasta el punto de rozar el absurdo en algunos momentos. Hasta el punto de asemejarse más a una telenovela, que a una serie de animación dirigida al público juvenil.

Sin embargo, sabe como transmitir sentimientos. Aunque te pueda parecer casi cómica en algunos momentos más tristes, sabes cómo se sienten los personajes y la comedia queda relevada a como es tratada la situación mas que a lo que se trata.

Wataru Yoshizumi ha intentado repetir la fórmula de La Familia Crece en obras posteriores pero sin tener el mismo éxito. Personajes con inquietudes, sueños, miedos e inseguridades que van evolucionando a medida que las relaciones entre ellos se profundizan. Estos elementos son marca de esta autora y en este caso, funcionan a la perfección.

La pareja de protagonistas tienen cierta química, pero a medida que avanza el show y conocemos a otros personajes, se pierde algo de interés en la relación principal para dar más peso a las relaciones de los secundarios.

Esto es un aspecto muy positivo de la serie, ya que 76 episodios únicamente de la relación de los protagonistas hubieran sido insufribles y los secundarios son (en su mayoría) bastante simpáticos y es agradable verlos en escena.

La Familia Crece a pesar de esta orientada a un público juvenil, tiene tiempo para tocar temas de carácter más adulto. Los tabúes dentro de la sociedad como relaciones incestuosas, alumnos y profesores enamorados, divorcios… están presentes en toda la serie y tienen gran relevancia en algunos puntos de la obra.

La serie es muy estándar en cuanto a animación para la época (1994), al ser un romance con elementos escolares, tiene más importancia el uso de los colores y el diseño de personajes que la propia animación.

La música es excelente, Keiichi Oku hace un trabajo magistral con los temas de la serie, eligiendo con cuidado la música para cada situación. Además la banda sonora tiene un par de temas climáticos y de piano que son espectaculares y se te quedan grabados.

La Familia Crece es una serie bastante entretenida, plagada de malentendidos y mucho romance. Es una buena alternativa a ver Pasión de Gavilanes o Bandolera. Esta muy bien para recordar los viejos tiempos del genero shoujo, sobre todo si te gustan las obras de Wataru Yoshizumi.

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