El termino spokon hace referencia a aquellas series de animación japonesa centradas en temas deportivos, y cuyo publico son principalmente adolescentes. El origen del término viene de juntar las palabras sport (deporte en ingles) y kondo (espíritu en japonés), con esto se hace referencia al esfuerzo físico y mental, el trabajo en equipo y la amistad, pilares fundamentales de la competición deportiva.

Con esta definición se te vendrán a la cabeza series como Oliver y Benji, Slam Dunk, Hajime no Ippo o Major. Algunos de las series más recordadas fuera de Japón son spokones, pero hoy vamos a hablar de un clásico, una serie que también traspasó las fronteras japonesas, pero que por desgracia no es tan recordada como las anteriores, hoy en Anijayaa, Initial D First Stage.

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Takumi es un estudiante de secundaria que ayuda a su padre por las noches entregando tofu para la tienda de la familia. Todos los días por la madrugada se monta en su Toyota Panda Trueno y sube las carreteras del monte Akina. Las excepcionales habilidades al volante de Takumi salen pronto a la luz y comienzan a salirle competidores de debajo de las piedras, poco a poco el chico se va enamorando de las carreras callejeras.

En esta primera temporada, Initial D sienta las bases de lo que es un spokon poco convencional. Al margen de la alta competición, aquí no hay ligas ni federaciones, solo el asfalto y los coches. Si bien otras series se centran en cómo cambian los personajes al verse envueltos en un ambiente de alta competición, Initial D se centra en el proceso de amar un deporte, de llegar a convertir algo cotidiano en tu pasión desenfrenada.

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A pesar de estar ambientada en la escena más urbana, al margen de las leyes, las carreras están organizadas por los equipos participantes, que se coordinan para que todo salga a pedir de boca. A veces resulta un poco chocante que no se mezclen otros temas más oscuros que vienen de la mano de las carreras callejeras, pero puede que esto sea resultado de solamente ver las producciones de Hollywood (también de carreras callejeras) que utilizan los automóviles como encanto y no como pilar de la acción, cosa que sí ocurre en Initial D.

Resulta bastante satisfactorio cada vez que Takumi gana una carrera, ya que todo el proceso ha estado repleto de una tensión muy bien construida, fruto de manejar los tiempos con mucho cuidado. Además todo ello sazonado con una banda sonora magistral, repleta de temas electrónicos que no pararán de sonar en tu cabeza.

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Hablábamos de que Initial D no es un spokon corriente, esta serie se toma tiempo en hacer madurar a sus personajes, sin necesidad de que esta evolución ocurra solo en las competiciones. Perfectamente nos podemos encontrar con un capitulo donde se desarrollan facetas del personaje principal sin necesidad de recurrir a los coches.

Initial D ha envejecido, estamos hablando de una serie de 1998, por lo que la animación está bastante desfasada y en algunos puntos, sobre todo en escenas de carreras, flojea. A pesar de todo Studio Comet y Studio Gallop hicieron trabajo encomiable en su momento, no es una serie que merezca ser abandonada por tener una animación acorde a su tiempo, al contrario, merece ser vista para que nos demos cuenta de cómo ha evolucionado la industria.

Una historia de superación, un viaje para encontrarse a uno mismo y una carrera constante contra uno mismo… ¿Con qué nos sorprenderá la siguiente temporada de Initial D?

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