En enero de 2016 HBO estrenó Lucifer, una serie policiaca en la que el “Señor de los Infiernos” baja a la Tierra a resolver crímenes porque en el Inframundo se aburría. Esta obra solo sigue una estela de títulos en los que iconos religiosos deciden vivir en la Tierra por diferentes motivos. Aunque parezca mentira, recurrir a este tema no es solo cosa de occidente, Japón vió aquí un filón por explotar… por eso, nos brindó la oportunidad de disfrutar de Saint Oniisan.

Jesucristo y Buda, los fundadores del cristianismo y el budismo, viven juntos como compañeros de cuarto en un apartamento de Tokio mientras toman unas vacaciones en la Tierra. Los personajes tratan de ocultar sus identidades al mundo y entender las nuevas costumbres de la Tierra.

Puede parece muy disparatada la idea de juntar a Jesucristo y Buda para crear un derivado de las comedia de situación. Aquí tenemos a dos personajes fundamentales de dos religiones mayoritarias y con un gran número de practicantes viviendo su día a día como si fueran personas normales y corrientes.

Hay que tener un poco de sentido común a la hora de embarcarnos en una serie de estas características, si eres un cristiano de tipo “misa, rezo y para casa que dan el Angelus” esta serie no es para ti. Saint Oniisan tiene una idea de lo que es la comedia parecida a South Park, solo que en este caso todo se centra en la religión.

Si bien es cierto que ha evolucionado mucho la visión que tenemos hoy en día de las religiones, todavía existen muchos obstáculos que superar para ser totalmente independientes en ese sentido. Saint Oniisan no busca ofender tus creencias, simplemente quiere demostrar que nos tomamos demasiado en serio las bromas y trata de superar el “te puedes meter con todo a excepción de algo que me gusta”.

Alrededor de estos pensamientos gira la trama, Dios tiene la importancia que nosotros mismos le hemos dado. Pero, ¿Qué pasaría si fuera como nosotros? Trata de eliminar por completo esa idea de perfección que les tenemos asociados a esos conceptos (al margen de que sean reales o no) y por eso es una obra genial.

Hacer una obra que desmitifica a figuras tan exaltadas dentro de nuestra sociedad y sin necesidad de tender a lo ofensivo, grotesco o de mal gusto, resulta algo halagador cuanto menos. No busca que haya personas que lo tache de blasfemo o se dediquen a criticar sistemáticamente a sus creadores, lo plantea como un anime que predica buen humor, diversión y alegría.

Saint Oniisan es una obra redonda, recomendada al igual que su manga. Deja a un lado tus creencias y permítete disfrutar de un momento de paz, risas y buenas intenciones.

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