La imagen de la animación japonesa que tiene el público general fuera de Japón no es precisamente buena. Poco a poco se va deshaciendo la imagen de que el anime es únicamente para el público infantil y se le van dando importancia a obras con un carácter más adulto. Pero series y películas de animación destinadas a un público adulto han existido desde siempre y algunas de ellas tuvieron un reconocimiento internacional bestial. Hoy hablaremos de una película que apareció en la revista Rolling Stone y en diarios como The Guardian o The Independent, cosechando una cantidad inimaginable de halagos, hoy hablamos de La Tumba de las Luciérnagas.

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Seita y Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa que viven en Kobe. Un día, durante un bombardeo, no consiguen llegar a tiempo al búnker donde su madre los espera. Cuando después buscan a su madre, la encuentran malherida en la escuela, que ha sido convertida en un hospital de urgencia. A partir de entonces ambos comenzaran su camino en un mundo caótico.

Se nota cuando una película de Studio Ghibli es dirigida por una persona que no es Hayao Miyazaki. Isao Takahata ha conseguido hacerse notar y no vivir bajo la sombra de Miyazaki, este film es un ejemplo de ello.

La Tumba de las Luciérnagas es una obra deprimente, tenemos a un chico que trata de adaptarse al Japón más duro de la Segunda Guerra Mundial y debe cuidar de su hermana pequeña en un ambiente sórdido y sin piedad.

Cada vez que Seita intenta proteger a su hermana escondiendo la verdad sobre sus padres o sobre la situación que están pasando sientes como si te apuñalaran. La inocencia de Setsuko y Seiza son las bases de todo el drama. Además, ambos personajes se sienten reales, si tienes hermanos o hermanas pequeñas vas a empatizar de una manera muy profunda y aunque no los tengas seguramente te sientas identificado en algún momento con los personajes o la situación.

Algunos críticos se cebaron con el personaje de Setsuko diciendo que era excesivamente molesta. Es cierto que en algunas ocasiones puede llegar a sacar de quicio pero eso la hace mas creíble, a los niños pequeños les gusta llamar la atención y ella no asimila lo que ocurre a su alrededor. Setsuko no sabe lo que significa que libre una guerra ni puede entender con claridad las acciones de su hermano.

Nos encontramos ante una película de 1988, las técnicas de animación han cambiado mucho desde entonces por lo que no esperes encontrarte una animación como la de las series Monogatari o un apartado visual como el de El Ataque de los Titanes. Si bien el estudio tras la animación es el Studio Ghibli, La Tumba de las Luciérnagas es bastante modesta aunque la paleta de colores esta cuidada al detalle y encaja perfectamente con el universo que se nos plantea.

La Tumba de las Luciérnagas no es para todo el mundo, hay que tener un corazón fuerte para aguantar un drama de estas características. No esperes una obra cualquiera, está en particular, es de las que te marcan profundamente.

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