En esta segunda semana del mes dedicado a series de la infancia, vamos a dedicar un espacio a un titulo conocido por todo el mundo, sea fan o no de la animación japonesa. Todo el mundo ha lanzado con Kamehameha a pleno pulmón en el patio de la escuela o trato de enviar su fuerza para que la Genkidama fuese efectiva. Hoy en Anijayaa, Dragon Ball.

Dragon Ball narra la historia de Goku, un excepcional niño que llegó a la Tierra en una cápsula durante una noche tormentosa. Sin saber nada de su pasado, un anciano lo cuidó como su nieto hasta los ocho años. Después de morir su abuelo, Goku accede a la Kame House, lugar donde un estrambótico anciano le convertirá en un campeón de artes marciales. Conocerá por el camino a Bulma, una muchacha obsesionada con algo denominado las Bolas de Dragón, y Krilin, su compañero de aventuras, entre otros… 

Resulta complicado hacer alguna valoración sobre Dragon Ball que no haya hecho nadie antes, desde 1986 ha marcado la vida de muchas personas, jóvenes, niños y mayores. Y es que ese es el principal punto a favor que tiene Dragon Ball, es un icono de masas que sigue en primera línea año tras año.

Pero hoy no vamos a hablar de la temporada que hizo que Dragon Ball se convirtiera en lo que hoy conocemos, hoy hablaremos del anime que comenzó todo, aquel clásico que aunque por muchos olvidado, también aporto su granito de arena y sentó los cimientos de un universo que lleva desde entonces en expansión.

La serie gira en torno al viaje de Goku, un joven niño que intenta convertirse en un campeón de artes marciales y acaba involucrado en la búsqueda de un tesoro enigmático llamado las Bolas de Dragón.

Sobre este planteamiento inicial, el resto es bastante simple, tenemos grandes dosis de peleas interminables, aderezado con chistes y bromas típicas de shonen. Pero esto no es un problema, ni un defecto necesariamente, la mayoría de las peleas son trepidantes y espectaculares, y la mayoría de los chistes encajan con el humor de la serie, un titulo de estas características no llama la atención por su historia.

Al contrario que en las secuelas, Dragon Ball no trata de alargar las peleas en un triste intento de hacerlas más épicas o emocionantes, aunque sigue la estructura de todas las peleas de series animadas japonesas.

Para estar hablando de un anime de 1986 la animación y arte son promedio para la época, aunque ha envejecido bastante bien. Resulta agradable ver de nuevo ese estilo de animación tosco pero espectacular que transmite un aire que enamora.

Dragon Ball es una serie que vale su tiempo, es un titulo que todo el mundo debe ver. No te acobardes porque sea un titulo largo o por su antigüedad, no te defraudará.

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