Es difícil aproximarse a series de la infancia años después, puede que cuando quieras ver las de nuevo te defrauden por no ser como las recordabas. Pero hay otras que da igual los años que pasen, seguirán siendo tan geniales como la primera vez que las vistes, ese es el sentimiento que nos produce Digimon Adventure.

7 niños japoneses son transportados al Mundo digital después de encontrar unos aparatos llamados Digivice y ser arrastrados por una gran ola. En ese mundo se encuentran con los Digimon, unos seres que les acompañaran durante su aventura y les ayudaran a salir de ese lugar desconocido luchando contra las fuerzas de la oscuridad.

Siete niños terminan atrapados en un mundo digital por gajes del destino y conocen a los Digimon, unas criaturas bastante peculiares que son la clave para salir de allí. Tal vez, como en otras muchas series que plantean una atmosfera similar, se quiso transmitir el proceso de madurez, de cómo poco a poco se debe dejar el nido familiar para labrar tu propio camino.

Poco a poco los personajes van estrechando lazos con los Digimon, que les ayudan a crecer como seres humanos y a darse cuenta de que pueden hacer cosas de las que se creían incapaces con solo proponérselo, incluso salvar el Mundo Digital.

Sí, es cierto, hasta ahora todo está repleto de clichés… pero así es como funcionan la mayoría de series de estas características. Por mucho que les duela a los fans One Piece, Naruto, Dragon Ball, Oliver y Benji y un largo etcétera de series están inundadas de clichés. Pero que una obra tenga clichés no le quita merito, siempre y cuando se sepa jugar con esos clichés para mejorar el producto final.

La historia principal está dividida en subtramas, lo que ayuda a que la acción se pueda centrar en diferentes personajes por separado y ver las problemáticas que se les presentan a cada uno. Todos ellos convergen en un arco final que supone el clímax de la serie.

En Digimon el sentimiento de amistad está muy bien logrado y evoluciona de una manera natural a lo largo de los diferentes arcos narrativos, los chicos y chicas tienen diferencias entre sí, pelean, surgen sentimientos entre ellos, forman alianzas… son aspecto bastante maduros si tenemos en cuenta que nos encontramos ante un grupo de niños y niñas.

Y no solo eso, Digimon no tiene reparos a la hora de tratar el tema de la muerte, el divorcio, la adopción o la pérdida de seres queridos. Esto es algo bastante subido de tono ya que la serie está enfocada a un público infantil y aunque en Occidente fue ligeramente censurada, estos aspectos seguían vigentes en la obra.

Digimon es una obra que ha envejecido bien, a pesar de que el apartado visual está un poco desgastado, sigue siendo una serie entretenida y disfrutable a partes iguales, perfecta para ponerse nostálgico en las tardes muertas de verano.

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