El pasado 6 de octubre se estrenó Blade Runner 2049, la secuela de la película de 1982 con el mismo nombre. Blade Runner sento muchas de las bases de la ciencia ficción actual, influyendo a un sin número de títulos. Pero parece que el universo Blade Runner ha decidido explorar otros formatos, adentrándose en este caso, al mundo de la animación.

A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba “retiro”

Black Out hace honor a su denominación de corto, con una duración de 15 minutos incluyendo créditos. Si ya resulta complicado transmitir una historia en tan poco tiempo, hacerlo con una que se enmarca en un universo tan complejo como el de Blade Runner es una tarea de grandes proporciones.

Los elementos que contribuyen a que Black Out sea una gran obra son el arte y el sonido. Blade Runner debe mucho a su estética, ese universo oscuro, esa ambientación neo-noir, que está perfectamente replicada en el anime.

Una banda sonora que parece sacada de la OST original, con esos toques casi melancólicos, algunos desilusionados y repletos de sintetizadores. Es curioso como a un producto que en principio no tiene por qué tener excesiva importancia se le haya dedicado tanto esmero.

Watanabe funciona muy bien con las micro historia, sabe cómo crear pequeños relatos cortos independientes de una trama más elaborada. Esto ya lo demostró en otros títulos bajo su dirección como Cowboy Bebop o algunos arcos de Samurai Champloo. Despues de algunos altibajos con Zankyou no Terror y Space Dandy, vuelve a sus inicios y se mueve como pez en el agua con este corto.

Black Out es corto que rebosa calidad, merece la pena tanto por lo estético como por lo narrativo. Fan o no de Blade Runner, es una experiencia única.

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