De vez en cuando, aparece alguna obra que rompe con los estándares de la industria de animación. Ya sea por su estilo visual, sus personajes o por su historia, hay ocasiones en las que vemos series o películas que marcan tendencia y sirven de referente para los nuevos creadores.

Koyomi Araragi es un estudiante de tercer año de instituto que trata de volver a su vida cotidiana después de haber sido vampiro durante un tiempo. Aunque Araragi trate de normalizar su día a día, siempre se acaba encontrando con alguna chica que tiene relación con seres sobrenaturales, y el idealista de Araragi acaba involucrándose para ayudar a las chicas.

Bakemonogatari se presenta como una alternativa a tu típico harem, si bien elementos como el romance principal y el que los personajes sean estudiantes, cambia la comedia estúpida por chistes y diálogos inteligentes, con cierto toque literario, y personajes repletos de matices que evolucionan constantemente.

La historia de la serie se centra en el romance de Araragi con Senjougahara, casi siempre sus conversaciones dan lugar en el mismo sitio y tienen la misma estructura, pareciendo en algunos casos una comedia de situación.

Por otro lado, se presentan diferentes arcos sobre las chicas que están relacionadas con seres sobrenaturales con los que Araragi debe lidiar. Aquí aparece un duelo entre la razón y el idealismo de Araragi, obsesionado con buscar un final feliz para todo el mundo, un debate que se presenta y desarrolla de una manera muy interesante mostrando la constante lucha interior que sufre el protagonista.

La forma de narrar de la saga Monogatari no es para todo el mundo, toda la acción se centra en el dialogo con algún apoyo visual puntual. Casi en todas las escenas aparecen dos personajes que debaten sobre diferentes temas, y de esta forma avanza la trama.

A esto debemos sumar a Shaft como estudio de animación, conocido por ese vanguardismo tan característico que refuerza y hace que la narración sea impresionante.

Bakemonogatari no sería interesante si únicamente dependiese de la narración, sus personajes es otro de sus puntos fuertes. La perfecta sincronía de Araragi y Senjougahara como duo comico y pareja romantica, Senjougahara como tsundere de manual, Shinobu y ese misticismo que la envuelve, Meme y ese sarcasmo llevado al extremo, todos y cada uno de los personajes cumplen su función dentro de la historia de manera notable, dando como resultado una experiencia que te deja pegado a la pantalla y abre tu mente.

Puede resultar complicado empatizar con Bakemonogatari, es una serie con elementos muy originales pero que no funcionan con el público general. Sin embargo si lo que buscas es una serie que te haga pensar, Bakemonogatari es perfecta para acercarte a algo diferente.

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