Si bien la semana pasada hablamos sobre un ícono del genero shojo que fue capaz de traspasar fronteras y cautivar al público internacional, hoy vamos a tratar de una obra que cambio la forma de ver anime. Una película que hipnotizo al mundo y que hizo eco en todo el mundo, hoy traemos al icono del cyberpunk japonés, Akira.

Tras la tercera guerra mundial, el gobierno japones trata de reconstruir un país devastado. Un Tokyo irreconocible tras la explosión de una bomba nuclear, hoy se ve plagado de delincuencia y sectas que amenazan la estabilidad del país. Tetsuo, miembro de una banda de motociclistas, es retenido por el gobierno tras una pelea de bandas, a partir de aquí se conocerá toda la verdad sobre el proyecto Akira.

Akira es una obra a dos niveles, por un lado tenemos la parte que se centra en Tetsuo y su relación con el proyecto Akira. En este arco tendríamos un planteamiento con un mensaje parecido al de Neon Genesis Evangelion, nos encontramos con un ser de gran poder, el cual vive en un plano superior y su mente es totalmente distinta a la de un ser humano.

El énfasis que se le dan a los sentimientos, mostrándolos de forma surrealista y muy deformada también es un punto en común con la obra de Anno. Pero Katsuhiro Otomo juega mejor con la estética, integrando el mensaje a lo visual.

Por otro lado tendríamos el arco de Kaneda, el líder de la banda de motoristas. Este arco se centra mas en Kaneda como detonador de los sentimientos de Tetsuo, y en mostrarnos ese universo cyberpunk tan propio y original.

El final de Akira tiene muchos detractores por no ser fiel al manga, ya que la película se estrenó antes de que el final del manga saliese a la luz. Pero no es necesariamente un punto negativo, el final de Akira solventa este problema presentando un cierre enigmático, sin perder el tono del resto de la obra.

Akira es una maravilla técnica, una animación de 1988 que no tiene nada que envidiar a las producciones actuales. El presupuesto fue tan sumamente elevado que fue necesario el acuerdo de varias compañías japonesas para que fuera posible su producción. Rompiendo con los esquemas de las técnicas de animación limitada, Akira supo marcar un antes y un después en la producción de animación japonesa.

Amante del anime o del cine, ver Akira es una obligación, convertida en película de culto desde su estreno, se ha convertido desde entonces en un fenómeno de masas aclamado por público y crítica. No puedes dejar pasar la oportunidad de ver una de las mayores obras de la animación japonesa que ha conseguido ser una clara influencia dentro de la industria de la animación japonesa y en el cine en general.

Dejar respuesta